Fundación Ruta 40
 
1 octubre, 2013

La deserción escolar

La deserción escolar es un fenómeno presente tanto en los sistemas educativos de países poco industrializados, como en vías de desarrollo.2 En el caso de los países industrializados (OECD) las estadísticas de abandono escolar se concentran en los estudios terciarios, es decir post secundarios. En Latinoamérica las estadísticas más alarmantes de deserción escolar se concentran en la educación media, tanto en la secundaria básica, como en la secundaria superior o bachillerato.

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De acuerdo con recientes estudios de la UNICEF (2012) y el Banco Interamericano de Desarrollo (2012) uno de cada dos adolescentes logra completar la secundaria3 Según la Unicef hay 117 millones de niños y jóvenes en América Latina, de estos 22.1 millones se encuentran fuera del sistema educativo o están en riesgo de hacerlo.4 Este dato sólo incluye a los estudiantes entre 5 a 14 años (educación básica). De acuerdo con el BID la tasa de culminación de secundaria completa (12 años), es cercana al 40% entre los jóvenes de 20 a 24 años. Lo que implica que 50 millones de jóvenes de la región no lograr culminar la secundaria completa.5

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Miércoles 07 de agosto de 2013 | Publicado en edición impresa de La Nación

«Las estadísticas preocupantes sobre la deserción escolar se refieren a la educación media, tanto en el ciclo básico como en el orientado, que teóricamente abarca a alumnos de entre 13 y 17 años. En los tres primeros años de la escuela secundaria se matriculan 2.153.329 alumnos, pero luego no la completa el 10% de los inscriptos. En el ciclo orientado se matriculan 1.369.803 alumnos y la abandona el 20%. Estas cifras corresponden al año lectivo 2008-2009.

El abandono escolar, que luego se convierte en deserción, se origina en diversos factores de riesgo, propios del desertor y de su grupo familiar. Por ejemplo, cuando el alumno asume responsabilidades adultas precoces (menores que trabajan o que están al cuidado de sus hermanos, embarazos tempranos) o muestra conductas antisociales o poco compromiso con la escuela. La influencia familiar es negativa cuando muestra un nivel de conflictividad que afecta a los hijos o cuando la falta de recursos y el bajo nivel educativo de los padres se manifiestan en escaso apoyo a la actividad escolar del alumno. También inciden, aunque en menor medida, las huelgas docentes. De todos modos, el abandono es, por lo común, un paso que se viene anunciando por las condiciones de vida y conducta del estudiante.

La pregunta lógica que sigue es qué hacer para reducir los comportamientos que concluyen en deserción. Hay respuestas concretas de carácter particular y otras de alcance general. Las primeras se refieren a la consideración de los procesos que llevan individualmente a esa decisión, en relación con las escuelas donde se cursa y de acuerdo con la época del año lectivo. Las segundas conciernen a los determinantes familiares, allí donde sea posible intervenir para neutralizar las decisiones negativas en latencia y ayudando al alumno a superar una conducta equivocada y fomentando su sentido del compromiso y su autoestima. (…)»

 

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